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El negocio de las apuestas deportivas en el Mundial 2026: cuánto dinero movió, quién ganó y qué cambió

Los mercados de predicción entraron al Mundial 2026 como jugadores marginales y salieron como protagonistas, cobrando la mitad de peaje que FanDuel o BetMGM. El modelo sin banca no es más virtuoso, pero sí más barato, y eso basta para sacudir una industria.

Carla CostaPor Carla Costa·24 de julio de 2026·6 min de lectura
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Drake perdió dinero en la final del Mundial. Apostó por Argentina en el 1X2 a los noventa minutos, el partido se le torció, y su boleto murió antes de que Messi acariciara la prórroga. Es la escena perfecta para entender qué clase de negocio movió la Copa de 2026. Un tipo con dinero para tirar, un mercado diseñado para que la casa cobre pase lo que pase, y un resultado que le da igual a todos menos al que puso el billete.

Porque el gran cambio de este Mundial no lo firmaron las casas de apuestas de siempre. Lo firmaron unas plataformas que ni siquiera son casas de apuestas. Kalshi, Polymarket y la recién llegada Rothera ganaron un peso enorme dentro del volumen legal de apuestas deportivas ligado al Mundial en Estados Unidos, arrancando el año como jugadores marginales y cerrando las seis semanas como protagonistas. En ese plazo casi triplicaron su tajada del pastel más grande que ha visto nunca la industria. Ese es el titular real. La banca tradicional cobra un peaje por hacer de contraparte, y de golpe apareció alguien dispuesto a cobrar mucho menos por hacer solo de intermediario.

Empecemos por el tamaño, que da vértigo. El volumen total apostado por canales legales se disparó respecto a ediciones anteriores, muy por encima de los 35.000 millones de Qatar 2022 y todavía más lejos de Rusia 2018. Cuarenta y ocho selecciones, ciento cuatro partidos, horarios cortados a la medida de América y Europa. Más inventario, más dinero. La ecuación no tiene misterio.

15.000M USD
La FIFA cerró su ciclo comercial 2023-2026 con 15.000 millones de dólares de facturación, frente a los 11.000 estimados inicialmente y casi el doble de los 7.600 millones de Qatar 2022.
Fuente: FIFA

La pregunta interesante es cómo ganan. Una casa de apuestas no adivina resultados. Construye un mercado donde la suma de las probabilidades pasa del 100% y se queda la diferencia. bwin cotizó la final España-Argentina con España a 2,30, empate a 3,00 y Argentina a 3,50. Sumadas las probabilidades implícitas dan 105,38%. Ese exceso del 5,38% es el overround, el margen teórico. Traducido, la casa se queda de media 5,11 céntimos de cada euro apostado en ese partido, gane quien gane. No es magia. Es aritmética cobrada con elegancia.

Y ahí es donde el negocio se ha vuelto refinado hasta el cinismo. El pre-partido de un 1X2 europeo apenas deja un margen del 4% al 6%, porque hay demasiados datos y demasiada liquidez. El directo ya se mueve entre el 9% y el 13%, justificado por la volatilidad y la ventaja informativa del operador cuando hay un VAR de por medio. Pero la joya de la corona son las combinadas dentro del mismo partido, los BetBuilder, con márgenes del 12,5% al 15%. Kambi reportó que el volumen de BetBuilder previo al partido se multiplicó por 3,6 respecto a Qatar, y que el Live BetBuilder se multiplicó por diez, hasta suponer el 22% de todas las apuestas en directo de su plataforma.

18%
El margen de intermediación que Kambi presumió sobre más de 100 millones de apuestas durante el torneo, impulsado por los BetBuilder en directo. Un usurero de barrio se sonrojaría.
Fuente: Kambi

Contra esa maquinaria de margen entró Kalshi con un modelo distinto. No hay banca. Compras y vendes contratos binarios que valen entre cero y un dólar, y la plataforma solo cobra una comisión de transacción. El vig medio durante el Mundial fue del 2,70% en Polymarket y del 4,71% en Kalshi, frente al 5,07% de FanDuel, el 5,64% de BetMGM o el 6,14% de Fanatics. Mismo evento, la mitad de peaje. Kalshi movió un volumen de contratos del Mundial de miles de millones de dólares, sumó millones de usuarios nuevos en seis semanas y, según Apptopia, sus picos de descargas diarias superaron a los de DraftKings y FanDuel. Además se colgó la medalla de socio oficial de mercados de predicción de la FIFA, con publicidad en estadios y distribución de datos por Fox Sports. Polymarket también canalizó un volumen enorme entre su plaza internacional y su versión regulada, con carteras estadounidenses colándose por VPN pese a los bloqueos de la CFTC. Rothera, la criatura de Robinhood y Susquehanna, arañó una cuota nada despreciable en su primer mes de vida. La final por sí sola generó un volumen agregado descomunal en estas plataformas.

El detalle sabroso es que la transparencia del modelo no te salva de perder por idiota. Un operador de Polymarket puso 1,55 millones a que el resultado exacto de la final no sería un 3-2 para Argentina, cotizado al 97%, y se llevó un beneficio neto de 44.772 dólares. Riesgo mínimo, premio de propina. Enfrente, un cliente de FanDuel armó en febrero un parlay de seis patas por 2,01 dólares a cuota +441718, y con España como único resultado pendiente hizo cash out por 4.434 dólares. Un retorno superior al 220.000% por una apuesta de dos euros. El azar reparte con humor negro.

Europa reaccionó como reaccionan los reguladores, con retraso y con circular. La DGOJ española abrió expediente y ordenó el bloqueo cautelar de Polymarket y Kalshi el 25 de mayo de 2026, por operar sin licencia y sin control de acceso a menores ni verificación del registro de autoexcluidos. El 18 de junio firmó una declaración conjunta con Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal y Suiza contra el juego ilegal, apuntando al grupo de riesgo de siempre, hombres de 18 a 29 años. Y el 23 de junio el Consejo de Ministros aprobó los límites de depósito conjuntos, que agregan lo que un jugador mete en las 77 plataformas autorizadas en lugar de tratarlas por separado. El mercado español venía caliente, con 1,65 millones de jugadores activos y unos ingresos netos de juego online de 1.454,6 millones de euros en 2024 según la DGOJ, de los que las apuestas deportivas aportaron 608,9 millones. Mientras bloqueaba a los recién llegados, el regulador daba licencias nuevas a Iberix Gaming y a Winamax el mismo 17 de junio, para que canalizasen el tráfico de fútbol hacia el blackjack y la ruleta. La coherencia, ya se sabe, es un lujo.

El contrapunto honesto es que los mercados de predicción no son un oasis de virtud. Funcionan las veinticuatro horas, aceptan cripto, no imponen límites de depósito y arrastran el riesgo de información privilegiada. Los nueve reguladores europeos no bloquearon por capricho. Que la comisión sea más barata no significa que el producto sea más seguro para un chaval de veintidós años atrapado en el chasing losses a las cuatro de la madrugada por la diferencia horaria con Vancouver. La transparencia de precios y la protección del jugador son cosas distintas, y confundirlas sale caro.

España levantó la copa, cobró una cifra millonaria de la FIFA y repartió un pellizco generoso entre sus 26 futbolistas. El Barça se embolsó 2,89 millones por ceder jugadores y vio a Lamine Yamal tasado en 220 millones. Todos ganaron algo. Pero el que aprendió la lección más cara fue el sector tradicional, que descubrió que su margen del 5% ya no es un derecho divino. La próxima banca puede que no sea una banca.

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Carla Costa

Carla Costa

Directora editorial

Carla Costa es periodista y cuenta con un MBA. Durante sus estudios de posgrado conoció a Bruno Soler y ambos descubrieron que compartían una misma inquietud: entender el fútbol no solo como un deporte, sino como una de las industrias más influyentes del mundo. De esa visión nació Futbolnomics, un proyecto dedicado a analizar la economía, la estrategia, la innovación, las finanzas y la gestión que hay detrás de los clubes, las grandes competiciones y el negocio del fútbol. Como directora editorial, Carla transforma temas complejos en análisis rigurosos y accesibles, convencida de que para comprender realmente el fútbol hay que entender primero cómo funciona su negocio.

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